El renombrado percusionista Martin Grubinger combinó música clásica con los sonidos de los deportes motor creando una apertura musical para las dos carreras que se harán en Spielberg: el Fórmula 1 Rolex Grosser Preis von Österreich el 5 de julio, seguido por el Fórmula 1 Pirelli Grosser Preis der Steiermark el 12 de julio.
Grubinger reunió a músicos de diferentes ámbitos y un coro de 150 personas para convertir sus planes en realidad junto a un auto de Fórmula 1 Sauber de 1995, un auto del Team Red Bull que compitió en NASCAR Cup Series de 2006 a 2011, un Porsche GT2 RS Clubsport, dos motos KTM de Moto2, un camión de Dakar, el avión Lockheed P-38 ‘Lightning’, una avioneta acrobática (Zivko Aeronautics Edge 540 V2) y un helicóptero (MBB Bo 105 CB).

En el corazón de la instalación musical, conocida como “Drum the Bull”, estuvo el toro de acero de Spielberg, que se llenó de acción con Grubinger y sus colegas percusionistas, quienes usaron cepillos, palillos de metal y de madera e incluso martillos.
“Al ser tan grande, el toro tiene una acústica increíble. Un simple golpe de batería sonaba como un relámpago”, explicó Grubinger. “El regreso de la Fórmula 1 debía tener un himno especial, un trabajo que muestre al mundo lo que Austria representa en menos de ocho minutos. Tradición y creatividad, tecnología y algo de locura. Paisajes hermosos y amor por el arte y la cultura, un telón que hace que la pista se vea con una luz diferente”, aseguró.
